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Reportaje

Guillermo Coria

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Te pusieron Guillermo por Vilas, ¿no? Sí; Oscar, mi papá, que es profesor de tenis, siempre fue fanático. Nací en el ’82, en uno de sus mejores momentos, y mi viejo lo seguía a todos lados.

¿Cuándo empezaste a jugar?

Apenas empecé a caminar ya arrastraba la raqueta, que era más grande que yo. Dormía con ella y en cada cumpleaños me regalaban una nueva. A los cuatro empecé a jugar en el club Centenario de Venado Tuerto y a los trece ya me dediqué de lleno.

¿Quién te bautizó “El mago de Rufino”?

El periodismo, cuando llegamos a la final juvenil de Roland Garros con David Nalbandian. A él le pusieron “El torbellino” o algo parecido, y a mí “El mago”.

¿Merecés ese calificativo?

Dicen que hago magia con la raqueta porque tiro drops y hago cosas diferentes de los demás. Es lo que ponen.

¿Qué virtudes creés que tiene tu juego y qué defectos tenés que pulir todavía?

Juego muy concentrado y dejo todo adentro de la cancha. Además, puedo adaptarme a cualquier tipo de superficie. Nunca estoy conforme. Siempre quiero más, pero voy por buen camino.

¿Cómo es un día de entrenamiento?

De ocho y media a diez de la mañana hago entrenamiento físico: trotes largos, piques y arranques. De diez a diez y media como algo y vuelvo a entrenar hasta las doce. Almuerzo, duermo la siesta y, de cuatro a seis, juego tenis. Más tarde voy al gimnasio para fortalecer mi contextura física. He evolucionado bastante: la Copa Ericcson en Buenos Aires la gané estando lesionado.

¿Por qué creés que sacaste patente de ídolo, como dice el periodismo especializado?

Por ahí porque soy chico e hice una buena campaña en juveniles. Pero más que nada porque me fue a ver mucha gente en la última Copa AT&T en Buenos Aires. Jugué bien, la gente se encariñó y se entusiasmó.

De 729° en el mundo, como estabas al comienzo de 2000, ¿alguna vez pensaste que ibas a estar 45° en poco más de un año?

No. La veía un poco difícil. Tenía miedo de empezar a jugar entre los profesionales, y más con la presión que supone haber hecho una buena campaña como juvenil siendo tan chico: terminé número dos del mundo con 17 años. Pero el año pasado hice una muy dura pretemporada para que me fuera lo mejor posible. Fui a Tandil con Mariano Zabaleta, y después estuve en Europa un par de semanas con él, lo que me ayudó muchísimo. Había entrenado para estar entre los 125 mejores del mundo, pero con estar entre los 200 me conformaba. Hacia fin de año fui ganando torneos y me di cuenta de que tenía posibilidades de estar entre los cien. No me lo esperaba.

¿Desde cuándo adoptaste la costumbre de celebrar los títulos como Salas sus goles?

Ya en Roland Garros, entre los juveniles, lo había hecho al ganar el primer partido. Fue un festejo lindo, porque cuando ganás un partido de tenis no tenés muchas cosas para hacer. No es como en el fútbol, que haces un gol y podés salir corriendo a festejar. El tenis es más serio, pero me pareció divertido y lo empecé a hacer.

Pero por esa seriedad que tiene el tenis, ¿alguno de tus rivales se ofendió?

Algunos, cuando pierden, están recalientes. Pero no me importa lo que piensen los demás. Yo lo hago porque me gusta y ya está.

¿La camiseta de River es tu cábala?

Sí, la llevo siempre en el bolso. Javier Saviola me la regaló en Chile. River estaba jugando la Copa Libertadores y nosotros la Copa Davis. Estábamos en el mismo hotel y después del partido me la regaló.

¿Cuál creés que es tu techo dentro del mundo del tenis?

Nunca me puse a pensar en eso. Depende de cómo esté jugando y me sienta anímicamente. Llegar a estar dentro de los diez primeros del mundo sería impresionante, pero no te puedo decir hasta dónde puedo llegar.

¿Qué significa Venado Tuerto para vos?

Muchísimo. Cuando estoy en las giras largas no veo la hora de estar en Venado con mis seres queridos. La gente te felicita y te hace sentir muy bien: cero envidia.

Pero naciste en Rufino.

Es un pueblito increíble. Tengo muchos familiares: primos, abuelos y toda su gente, que nos quiere un montón. Nací en Rufino, pero al poco tiempo me fui a Venado.

¿Qué sentís cuando Rufino se convierte en noticia por el caso Fraticelli?

Es una lástima que Rufino se haya hecho conocida por ese caso. El pueblo es muy tranquilo y su gente es muy buena.


ÜFicha

Una comida: Milanesa a la Napolitana

Un lugar:
Venado tuerto, Santa Fe
Un libro:
Yo, El Diego. de Diego Armando Maradona

Imprimir | la reproducción de las notas solo se hace a modo ilustrativo. Los derechos de la mismas pertenecen a la revista Nueva | Publicado el domingo 24 - 04 - 2001