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Reportaje

Jorge "Roña" Castro

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Noqueador récord del boxeo sudamericano, El 1º de febrero el inoxidable santacruceño de 34 años combatirá contra el kazajo Vassily Kirov por el título crucero IBF en Arizona.

—¿Ésta es tu última chance de obtener un nuevo título mundial?

—No creo. Tenía pensado pelear en 76 o 79 kilos, pero surgió esta posibilidad en crucero en 86 kilos. Yo ya había peleado en esa categoría con el cubano Juan Carlos Gómez –campeón del mundo CMB– y perdí por KOT en el décimo, la primera derrota por fuera de combate de mi campaña. Pero creo que es más que Kirov, al que sí le puedo ganar. Le voy a probar las manos para ver si pega fuerte. Si no las siento me le voy a poner cargoso toda la noche. Pero en la cancha se ven los pingos. Estando bien físicamente le puedo ganar a cualquiera y volver a ser campeón del mundo.

—¿Qué sabés de él?

—Que es casado y tiene hijos (se ríe). Pega fuerte y tiene el 90% de sus peleas ganadas por nocaut (invicto, 30 victorias, 27 por nocaut). Pero yo tengo el 99% de aguante por los golpes recibidos en la cabeza y, salvo la vez que caí por cansancio con Gómez, nunca perdí por nocaut.

—Combatiendo afuera va a ser difícil que te den la pelea por puntos.

—Sí, pero por paliza puedo ganar. Mi pegada en 86 kilos no es la misma que en 72 o 76.

—¿En el boxeo argentino quiénes son los que todavía dan garantía de espectáculo y recaudación?

—Hay un pibe del sur que anda bien. Le dicen el Roña. Garantía absoluta (se ríe). Todos saben que subo a un cuadrilátero para dar espectáculo y para que se vayan contentos a su casa. No soy ningún drogadicto ni ando loco por la televisión. Soy un tipo común y corriente. Pero en la Argentina ningún boxeador por sí solo llena un estadio. Todo está muy duro. Si la gente no tiene para comer menos va a tener para pagar una entrada a un festival boxístico. ¿La “Hiena” Barrios? Lo único que hace es discutir con la mujer en televisión. Yo les dejé ocho casas a mi ex mujer y a mis hijos.

—¿Seguís teniendo los cabarets en Caleta Olivia?

—No, no tengo bailantas ni cabarets. Quedé en cero.

—Dicen que por plata podés hacer cualquier cosa: pelear con un oso o hacer un combate de catch.

—Si hay una buena moneda peleo con cualquiera: una hormiga, un oso o un elefante. Cada vez que subo a un ring arriesgo mi vida y no le tengo miedo a la muerte. Lo que hago es un trabajo. Si no hubiese sido boxeador estaría preso. Otra cosa no sé hacer.

—¿Pelearías en Titanes en el Ring, como hizo Barrios?

—Si me ponen la plata lo haría con cualquiera. Los más chicos saben quién es el Roña, porque me han visto pelear o porque sus padres les cuentan que soy el último ídolo del boxeo argentino. Yo no elijo los rivales, como hacen otros.

—Pero mucha gente dice que peleás contra “paquetes”.

—Hay que estar ahí arriba. Ninguno es un paquete porque, si pueden, te arrancan la cabeza. En la eliminatoria por el título mundial le gané por nocaut técnico a un estadounidense (Imamu Mayfield) que fue campeón del mundo. ¿Ése es un paquete?

—¿Te gustaría que alguno de tus hijos fuera boxeador?

—No. Cuesta mucho y si quedás en el camino terminás muy golpeado. Yo empecé por necesidad y me gustó el deporte, pero cuando ves plata cada vez querés más. Tuve la suerte de pelear por el título argentino, el latino y tres veces por el del mundo. Y cuando le gané a Reggie Johnson llegué a hacer cinco defensas.

—¿Qué te gustaría que fueran?

—Ni idea. La nena más grande, de 16 años, dejó de estudiar. Los más chicos todavía van al colegio y me gustaría que terminaran la primaria. Yo no la terminé.

—¿Una asignatura pendiente?

—No. Soy un tipo grande. ¿Qué voy a hacer? En este país estudiás, te recibís y no conseguís laburo. Pero tampoco podés ser un burro que no sepa leer ni escribir ni saber hacer una suma, porque te puede estafar cualquiera.

—¿Te gusta entrenar?

—Me gusta. Vengo de lunes a viernes. A correr salimos lunes, miércoles y viernes. El periodismo habla mal de mí, pero nunca vi a un periodista controlando si uno se entrena o no se entrena. Me hicieron la fama. Cuando llegué a Buenos Aires siempre dije que para pegarle al porteño no necesito tener mucho entrenamiento. Y después quedó que no me entrenaba. Que digan lo que digan: me da lo mismo.

—¿Cómo es tu entrenamiento actual?

—A la mañana corro media hora o más, y a la tarde hago todo lo relacionado con el boxeo: bolsa, sombra, soga. Nunca hice entrenamiento ni dieta especial.

—¿Pensás en teñirte el pelo para pelear con Kirov?

—Me voy a hacer algo raro, pero no quiero adelantar nada.

—¿Cómo empezaste a pelear en Caleta Olivia?

—Fue a los 14 años. Yo vendía diarios, lustraba botas, y vivía peleando en la calle. Un martes me preguntaron si quería entrenar, y el viernes si me animaba a pelear. A todo dije que sí. Me pagaron y ya quería pelear todas las semanas. Perdí el invicto en la pelea número 103 en Buenos Aires. Hice 126 como amateur. Mi vieja no quería. Entonces la vecina de atrás me firmó un permiso, y empecé. Somos seis hermanos varones: dos hicieron alguna pelea por hobby, pero ninguno se dedicó de lleno al boxeo.

—“Viejo es el viento y aún sigue soplando”, como dice “Mano de Piedra” Durán, contra el que peleaste dos veces.

—Sí. Pero yo todavía subo al ring pensando que el que está enfrente le quiere sacar el pan a mis hijos. Lo demás no importa.

—¿Cuándo vas a colgar los guantes?

—Dije que iba a terminar a los 30 años, pero a esa edad tuve mi mejor época. Ahora tengo 34, pero todavía me siento capaz de ganarle a cualquiera. 

Texto: Jorge Carlos Fritzsche
Foto: Daniel Jurjo


ÜFicha

Altura 1,77 m.
Peso
85 kg.
Edad
34 años.
Lugar y fecha de nacimiento
Caleta Olivia, Santa Cruz, 18/8/67.
Apodos
“Roña me lo decían porque vivía peleando en la calle y Locomotora me lo puso un periodista.”

Tatuajes  “18/08/67, la fecha de mi nacimiento. Pero soy miedoso para la aguja. Antes que me pinchen prefiero que me peguen una piña”.
Títulos
Fue campeón argentino, sudamericano y latino. Fue campeón mundial de los medianos de la AMB entre el ’94 y el ’95. Logró el título el 12 de agosto de ’94. Lo perdió en su quinta defensa. Su más célebre triunfo lo obtuvó sobre John David Jackson. Víctima de una soberana paliza en el noveno round, Castro, fingiendo, bajó los brazos y se abandonó contra las sogas. Jackson, cebado, fue en busca de la definición y se encontró con una mano que lo hizo besar la lona.
SRécords Como boxeador amateur hizo 126 combates, con 120 triunfos, 2 derrotas y 4 empates. Como profesional lleva 119 victorias, 83 por nocaut (récord absoluto para el boxeo sudamericano), 7 derrotas, 3 empates y 2 nulas.

Una película: "Si voy al cine me duermo"
Una comida:
Asado

Imprimir | la reproducción de las notas solo se hace a modo ilustrativo. Los derechos de la mismas pertenecen a la revista Nueva | Publicado el domingo 20  - 01 - 2002