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Tema libre

La zanahoria del burro

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"La argentina no es un país, es una trampa. La trampa es que te hacen creer que puede cambiar. Alguién inventó algo como la zanahoria del burro: lo sentís cerca, ves que es posible, que no es una utopía, que es ya, mañana, y siempre te c... Es un país sin futuro. Es un país saqueado, depredado y no va a cambiar. Y los que se quedan con el botín no van a permitir que cambie... El que no se muere, se traiciona... y encima te dicen que somos todos culpables.”

La radiografía del país que, en la piel de Martín, Federico Luppi –un director cinematográfico de buen pasar “con nostalgia tanguera de porteño exiliado”– le hace a su hijo en la película Martín Hache –un adolescente argentino que se recupera en Madrid de una sobredosis–, no ha perdido un punto ni una coma de su demoledora vigencia. A pesar de que Adolfo Aristarain dirigió la película en 1997, cada una de las palabras de su guión tiene una actualidad que eriza la piel. Al hablar de una “clase media pauperizada de profesionales en la llaga total” o que “cuando uno tiene la chance de irse de la Argentina la tiene que aprovechar”, los cacerolazos de miles de argentinos con los ahorros confiscados y las interminables colas en las embajadas parecen darle la razón.

Harta de lavar y colgar al sol mis pañales de tela y los de mis dos hermanos, mi madre, cada vez que me ve cambiar a mi hijo de dos años, dice que los jóvenes de hoy no terminan de valorar la utilidad de los pañales descartables. Olvida un pequeño detalle que siempre le recuerdo: los tiempos de los pañales de tela eran de casi pleno empleo, con un aguinaldo tan incuestionable como las vacaciones, y el corralito sólo era para los chicos.

Los tiempos de los pañales descartables son los de los índices más altos de desocupación de la historia del país, el aguinaldo está en vías de ser una entelequia, casi tanto como la educación pública, y pagar por la comodidad de modernos chiripás de diseño antipérdidas, multiabsorción y ajuste perfecto es ya una quimera para un periodista subempleado y una psicóloga que, egresada con diploma de honor en la UBA, es una más entre la larga fila de desocupados que hay en el país.

A veces pienso que todo se trata de una pesadilla, un mal sueño del que alguna vez todos habremos de despertar. Sin salvadores de la patria y dentro del sistema institucional. Es más, cada vez que enciendo la computadora, me siento a escribir pensando en que todo se puede cambiar. Imagino la aggiornada historia de la zanahoria del burro y siento que está cerca, que es posible, que no es una utopía, que es ya, mañana. Pero que, esta vez, el cuento va a tener final feliz. 


Texto: Jorge Carlos Fritzsche


Imprimir | la reproducción de las notas solo se hace a modo ilustrativo. Los derechos de la mismas pertenecen a la revista Nueva | Publicado el domingo 10  - 02  - 2002